En coaching hablamos mucho de cambiar la mirada. Es una frase fácil de decir y difícil de sentir. La fotografía permite tocarla.

Cuando sales a caminar con una cámara y la intención de mirar de verdad, pasa algo concreto. El encuadre se abre, aparecen detalles que antes no veías y empiezas a notar desde dónde estás mirando: qué eliges mostrar, qué dejas fuera, qué te llama la atención sin que sepas por qué. Una foto deja de ser un recuerdo y se vuelve una evidencia de que tu perspectiva se amplió.

Por eso, junto a Cristina Harboe, de Phototrackers, trabajamos la fotografía como una herramienta concreta dentro del coaching en movimiento. No para sacar la foto perfecta, sino para entrenar la atención y darle forma visible a lo que se conversa mientras caminamos.

Funciona así, por ejemplo:

  • Caminamos en silencio un rato, mirando antes de fotografiar.
  • Elegimos una imagen que represente un momento, una pregunta o un cambio que quieres hacer.

Volvemos sobre esa imagen y la conversamos: qué ves ahora que antes no veías, qué cambiarías del encuadre, qué te dice eso de la forma en que estás mirando tu situación.

La cámara no es el fin. Es la excusa para detenerse, mirar con calma y ponerle imagen a lo que muchas veces no tiene palabras todavía.

No necesitas saber de fotografía ni tener una cámara profesional: sirve el teléfono. Necesitas ganas de mirar distinto.

Conversemos sobre cómo incorporar la fotografía en tu proceso de coaching o en el de tu equipo: [email protected] o montanapartners.cl.